ROTURA LCP (ligamento cruzado posterior)

Los ligamentos cruzados de la rodilla son dos estructuras localizadas dentro de la articulación, unen fémur y tibia para dar estabilidad a la rodilla. La lesión del LCP se suele producir en caídas sobre la rodilla, con golpe directo en su parte anterior, en accidentes deportivos al golpear la parte anterior de la pierna o en accidentes de tráfico al golpear la tibia con el salpicadero. Se pueden lesionar de forma aislada o asociadas a otras estructuras de la rodilla, como meniscos, cartílago articular o ligamento.

En pacientes jóvenes sedentarios o que realizan actividades deportivas que no precisan rotaciones, como bicicleta, natación o gimnasio y que tengan una estabilidad aceptable sin lesiones asociadas, se puede realizar tratamiento conservador, consistente en un programa de rehabilitación muscular y ortesis.

Las lesiones aisladas del LCP son poco frecuentes, y a diferencia de lo que ocurre en el LCA de la rodilla, el tratamiento suele ser conservador y no quirúrgico, ya que pueden cicatrizar con reposo y estabilizando la rodilla.

En los casos en el que el tratamiento conservador no mejore la estabilidad, está indicada la intervención para reconstruirlo, habitualmente con injertos de donante (aloinjerto), empleando tendón de Aquiles del banco de huesos.

También se operan en casos de lesiones múltiples y especialmente las que afectan a la región posterior externa de la rodilla, además de al LCP.

Los diferentes injertos suelen fijarse de diferentes formas, como tornillos, grapas, pines cruzados o sistemas de sustentación.

La cirugía es efectiva en el 70%/90% de los casos, pudiendo volver a la actividad deportiva a los cuatro o seis meses.

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