ROTURA LCA (ligamento cruzado anterior)

Los ligamentos cruzados de la rodilla son dos estructuras localizadas dentro de la articulación, unen fémur y tibia para dar estabilidad a la rodilla. La lesión del LCA suele ser la más frecuente y se suele producir al realizar un giro brusco sobre la rodilla, provocado sobre todo por deportes que implican giro con el pie apoyado (padel, sky, fútbol, etc) o en motos cuando se produce una apoyo brusco del pie en el suelo.

La mayoría de las veces se produce una rotura completa del LCA. En muchas ocasiones la rotura del LCA se asocia a rotura de menisco, lesión del ligamento lateral interno y de contusione óseas en fémur o tibia.

Su lesión provoca dolor, hinchazón y dificultad para caminar.

El tratamiento puede ser diferente para personas que realicen deporte o no, pudiéndose optar por un tratamiento no quirúrgico si el paciente no presenta lesiones asociadas, presenta una rodilla estable aceptable y no practica deportes que precisen giros o frenadas bruscas (natación, bicicleta o musculación en gimnasio), sin embargo, deberán fortalecer mucho la pierna para evitar fallos de la misma en actividades cotidianas, prohibiéndose deportes de riesgo o que impliquen giros o frenadas bruscas (futbo, padel, sky, tenis, etc).

En rodillas inestables, que tiene lesiones asociadas o pacientes con alta demanda de esfuerzo físico en entorno laboral o deportivo, se aconseja tratamiento quirúrgico. Se rechaza la reconstrucción del mismo, puesto que el LCA roto no se puede reparar. El tratamiento quirúrgico se realiza por artroscopia reconstruyendo el mismo con tendones propios (autoinjerto) o de donante (aloinjerto). Pueden utilizarse tendones de la pata de ganso (isquiotibiales) del tercio central del tendón rotuliano, así como del tendón de Aquiles. En este último caso siempre de donante. Los diferentes injertos pueden fijarse de diferentes formas, tanto en fémur como en tibia (tornillos, grapas, pines cruzados o sistemas de suspensión). Nosotros solemos utilizar tendones de isquiotibiales fijados con sistemas de suspensión en fémur y tornillos en tibia.

La cirugía es efectiva en el 90% de los casos, pudiendo volver a la actividad deportiva y laboral entre los cuatro y seis meses desde la intervención.

Rotura LCA Rotura LCA