ARTROSIS DE TOBILLO

La artrosis es el desgaste progresivo de las superficies articulares que conforman el tobillo, formado por la cara articular e la tibia, la del astrágalo y la del peroné. No es tan habitual como la de la cadera o la rodilla pero hace que la persona que la padece vea como su vida y capacidad de movimiento queda muy limitada. El tobillo actual como un gran amortiguador de la extremidad inferior y reparte las fuerzas que se transmiten a través de la pierna.

La causa principal de la artrosis de tobillo es la postraumática, por lo que es muy importante tratar de forma adecuada las fracturas que se producen en dicha articulación. Entre los factores que aceleran la progresión de la misma, se encuentran la inestabilidad o la obesidad.

Los pacientes afectados presentan dolor al caminar y disminución del arco de movimiento del tobillo. En las fases iniciales se aconseja modificación de la actividad evitando deportes de contacto, salto o carrera, aconsejándose piscina, musculación y bicicleta. Los zapatos con suela de balancín pueden disminuir el dolor. Se recomiendan tratamientos orales con colágeno y glucosamina. También se pueden utilizar inyecciones intraarticulares de ácido hialuronico o de plasma rico en plaquetas, sabiendo que pueden mejorar la sintomatología, pero no curar la enfermedad.

Cuando el dolor es rebelde a todas las terapias anteriores se plantea la intervención quirúrgica, realizando limpieza y sinovectomia de la articulación mediante artroscopia, en los casos moderados.

En pacientes jóvenes con artrosis severa el tratamiento de elección es la artrodesis, es decir la fijación de la articulación, perdiéndose la flexoextensión del tobillo. En casos seleccionados se puede optar por la prótesis total de tobillo, permitiendo tener movilidad, pero el riesgo de movilización y aflojamiento de los componentes, si se realiza una actividad física importante o el paciente es joven, por lo que está indicada sobre todo en pacientes mayores con artrosis severa.